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jueves, 9 de agosto de 2012

Duelos en la distancia*


Emigrar es difícil, es un complicado proceso de adaptación, de acomodación y asimilación. Durante el mismo nos vemos abocados a renuncias múltiples (también a nuevas adquisiciones): nuestra antigua cultura, nuestras familias, amigos, objetos, etc.

Pero si esto ya implica un reto para nuestra mente mucho más lo es el afrontamiento de la pérdida de seres queridos que quedaron en nuestros países de origen.

En general, si no surge ningún imprevisto, las noticias del paso del tiempo, con sus nuevas adquisiciones y enfermedades, llega en torno a nuestros padres. Una intervención quirúrgica, una enfermedad agravada, suelen ser las primeras noticias de que el tiempo, allá, tampoco se ha detenido.

El duelo es otro de los grandes retos que tenemos que afrontar los humanos. Constantes duelos. El emigrar, como señalábamos, implica pérdidas, implica un trabajo de duelo.
La muerte de los seres queridos. Dentro del proceso de emigración, es un proceso de duelo dentro de otro proceso de duelo. Y no es fácil.

La situación variará mucho, sin duda, si hemos dejado a nuestros hermanos o familiares cuidando de ellos, o si, por el contrario, están solos; si las relaciones fraternas son buenas o se han enfriado con el tiempo; si la relación con nuestros mismos padres era buena o no.

Dependerá de cómo sea nuestra manera particular de abordar estas pérdidas, si hemos podido ir a verlos o hemos preferido quedarnos.

Un persona me decía, tras perder hace años a su padre, que la manera que había encontrado para despedirse era escribiéndole una carta a su difunto padre; cómo se sentía, las cosas que extrañaba de él y las que no le gustaba, lo que le hubiera gustado hacer si estuviera vivo era lo que la carta contenía.

Como dice Robert Neimeyer en "Aprender de la pérdida" estas “cartas sin enviar”, como les llama, no tiene por fin “cerrar las heridas” sino, por el contrario, abrir un diálogo en torno a la pérdida y su elaboración.

Otra persona, en cambio, me contaba (con algo de tristeza) que prefería ignorar las llamadas de sus hermanos ante la convalecencia de su madre. Pelear la supervivencia en el exilio ya era mucha carga como para elaborar, por el momento, una pérdida difícil.

-Aprender de la pérdida. Robert Neimeyer.2007. Editorial Paidos.

*Artículo publicado en la revista Argentinos.es http://www.argentinos.es/


jueves, 9 de junio de 2011

Emigrar...

Es llamativo como escucho en mi entorno (amigos,pacientes,familiares) estas frases: "Me voy a Londres...o a Alemania"..."me vuelvo a mi país".....y es que la crisis económica y social de un país genera, además de los indicadores sociológicos (pobreza, paro,etc) serias consecuencias en la mente de las personas.
Yo entiendo la crisis, en este sentido, como un campo social-subjetivo...un espacio donde se van ensamblando, como en un rompecabezas, los mensajes de los medios, de otras personas y sus experiencias junto con nuestras vivencias y circunstancias vitales hasta llegado un punto en que, por decirlo gráficamente, la escenografía se cae....
Se cae la representación mental de un futuro imaginado en el cual nuestros proyectos (vitales,profesionales,familiares) podían realizarse...
Aunque suena a "tierra prometida", proyectar un futuro en otro lugar no significa, necesariamente, que todos estos proyectos puedan llevarse a cabo. Significa, nada más y nada menos, que el levantamiento de una nueva estructura (necesaria,vital,urgente) donde poder construir una escenografía que nos permita fantasear, imaginar, proyectar un futuro donde nuestras motivaciones más importantes tienen cabida.