Psicología y Mediación

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sábado, 24 de octubre de 2015

Motivos para tener un/a amante

Más allá de la las prescripciones morales…¿Cuáles son los motivos internos de un hombre /una mujer para tener un@ amante?

Desde la clínica (en el diálogo en sesión con l@s pacientes) observamos distintas motivaciones:

El más “clásico” de los motivos es el que se da entre la tensión de mantener la familia (temor a la pérdida de l@s hij@s, miedo a la ruptura del vínculo con la pareja y su correlato de pérdida de seguridad, ya sea afectiva o económica, etc.) a la vez que sentirse desead@, amad@, sostenid@ (ya que en muchos matrimonios/parejas el vínculo se ha acartonado, ha perdido vitalidad, deseo).

Otro de los motivos que escuchamos es la venganza: la respuesta a una traición amorosa de la pareja, con su correlato de odio y sufrimiento. Aquí el/la amante es más un instrumento (sirve para vengarse contra el otro de la pareja) más que un proveedor de deseo y amor. Nos resulta llamativo que en ocasiones esta parece ser la única manera de aliviar el sufrimiento de la traición (cuando, como vemos en la primera motivación, no se puede abandonar a la pareja) y  así ahuyentar el fantasma de ese otr@ con el que se ha traicionado. Vemos, entonces que la motivación tiene una doble dirección: vengarse de aquel que nos ha dañado, por un lado, y desbancar del lugar de poder que a ha pasado a tener el/la amante en la mente del traicionad@. Como si en la venganza le dijera “Así como mi pareja te ha deseado/amado a mí me pueden (un otro) amarme y desearme”.

Un tercer motivo para tener un/a amante: negar la dependencia al vínculo con la pareja. Como si en el acto de tener un/a amante se le estuviera diciendo “¿ves? No dependo tanto de ti…puedo tener a otro que me satisfaga, me complazca, me desee”. Estos casos se ven más en los hombres, sin duda que por una cuestión problemática de la masculinidad y la dependencia afectiva.

En las mujeres, hablando por supuesto en general, se puede ver más este caso: se tiene un amante para poder realizar con él/ella deseos y fantasías sexuales (no caigamos en el estereotipo de la pareja heterosexual, no obviemos los amantes en las parejas homosexuales ni, por supuesto, descuidemos las relaciones extramatrimoniales homosexuales en personas que se declaran heterosexuales) .Deseos y fantasías sexuales que se representan como prohibidos a la vez que mantener  la figura de la pareja como un hombre/mujer idealizad@ con el que no se realizan estos deseos sensuales/sexuales.

¿Y tú? ¿Cuál es tu motivo para tener un/a amante?


jueves, 8 de mayo de 2014

Mi pareja y su ex


Vemos en nuestra consulta que muchas relaciones de pareja tienen este formato: él dice estar muy enamorado de ella aunque (como una especie de sombra que les persigue) recuerda lo especial que fue su ex, lo intenso que fue con su ex, lo mucho que amó a su ex….

En ella esto, obviamente, despierta no sólo fuertes celos sino (en algunas mujeres y hombres) una fuerte necesidad de saber más, de preguntar por su ex, de competir con esa sombra…de poder ser especial, también, para él.
Y la relación se enferma.
Hay casos de maltrato psicológico debajo de todo esto….no sólo el mensaje de “hay otra mejor que tú” sino culpabilizando “si no estoy contigo es porque no has hecho lo que debías” le dice él y la llena de culpa….o sometiéndola a cosas que no desea ( “mi ex hacía estas cosas, por eso era tan especial” le dice él y la humilla…

Es importante poder detectar si estás en una relación de este tipo y empezar a trabajar para cambiar la relación o, en su defecto, dejarlo.

miércoles, 17 de julio de 2013

Infidelidad

¿Cuánto puede afectarnos descubrir que nuestra pareja nos ha sido infiel?
¿Cuánto puede dañarnos? ¿Puede llegar, incluso, a vivirse como un trauma, esto es, con consecuencias psíquicas impactantes a medio-largo plazo, con recuerdos constantes de lo ocurrido (episodios donde “la muy cabrona” o “el hijo de p…” son expresiones de una vivencia constante de traición)?
¿Se puede recuperar la confianza en alguien que nos engaño?

Uno de los retos principales (sobre todo en mujeres) es evitar caer en la suposición (machista) de que algo que no hicimos causó, provocó el engaño, con una imagen de la sexualidad del hombre como una máquina de presión que llegado a cierta tensión debe descargar… “Es que es mi culpa…él me pedía sexo todos los días y yo no era capaz de dárselo, me sentía mal…no me extraña que se haya buscado a otra”…. “Es mi culpa, el me pedía una tercera persona en la relación, formar un trío…y al no dárselo…”  “Es que en esa época yo estaba muy angustiada…seguro que necesitaba momentos de distensión…”.
Estos son algunas expresiones que escuchamos en mujeres que han sido engañadas.

Y eso no es así, el hombre no es una máquina y su sexualidad no exige una descarga de tensión y, mucho menos, podemos revertir la causa de lo ocurrido en nosotr@s.
Podemos pensar que la pareja tendría sus conflictos ( y cual no!!) pero cada uno con sus responsabilidades. Siempre pensamos que hay otra opción al engaño. Para colmo de males, si pensamos en la venganza como una opción a lo ocurrido (ahora ella le engañará a él) la mujer lo tiene, por cuestiones de mandato de género, más difícil.

¿Y cómo nos afecta el que nos hayan engañados? Esto dependerá de muchas circunstancias:
·         
       Nuestra personalidad:  si nuestra autoestima estaba dañada ser engañadas puede hacernos caer en  una imagen desvalorizadas de nosotr@s mismos.
·         Nuestras creencias en torno al vínculo fiel: nuestra creencias de que el hombre puede /tiene derecho a engañarnos puede amortiguar, en un primer momento, el golpe pero con un deterioro de nuestra imagen como mujer a medio-largo plazo (avergonzándonos de nosotr@s mismos, con conductas de sumisión, etc.).
·         La actitud del que engañó: el que la persona que engañó lo reconozca, por ejemplo, puede ser un primer paso para empezar a reconstruir la confianza perdida.


He hablado más de mujeres pero está claro que, con sus variantes, esto puede ocurrir cuando el hombre es engañado o en parejas homosexuales.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La pareja en conflicto (la familia extensa)


Si hay un punto que suele ser tema de dificultad en una pareja, y sus conflictos, ese es la familia. La padres de él/ella, cuñados, etc. son una, nada despreciable, fuente de conflicto hasta el punto que a veces nos planteamos si es realmente un beneficio el tenerles cerca o si, por el contrario, la distancia no sería una mejor solución.

Suegras/os que sentimos que invaden aspectos de la vida privada, de la educación de los hijos, de la manera de vivir, etc; invasiones que, en ocasiones, lleva a la pareja a un posicionamiento que deja el terreno dividido entre “con nosotros o contra nosotros” con consecuencias nefastas para la pareja.

Por lo común es el nacimiento de un hijo el que precipita todo ( pareciera que los padres/suegros entienden el ámbito privado, íntimo de la pareja , pero en cuanto nace “su nieto” esta frontera se perdiese).
La educación, la transmisión  de normas y valores, los medicamentos y curas que el niño debe tomar cuando se enferma suelen ser los disparadores de un conflicto que, si es llevado mal, puede llevar a grandes heridas en cada miembro de la pareja e incluso al divorcio.

¿Qué se hace con una familia y qué con la otra?
¿Cuánto tiempo se compartirá con cada una de ellas?
¿Cómo se gestionan los mensajes de una familia a otra (“mi madre piensa que no deberíamos llevar a los niños a....” “mi padre cree que deberías....o deberíamos....”)?
El tema de la legitimidad de estos discursos. Si nuestro marido acepta lo que sus padres le dicen o cuestionan...si nuestra esposa lo mismo.

En mi opinión lo importante es cómo esta nueva pareja va desarrollando una nueva estructura familiar, unos nuevos códigos propios que, sin dejar de pertenecer a la familia extensa pueda tener el suficiente desarrollo para enfrentar sus proyectos particulares y resolver los problemas y conflictos por sí misma.

“La unión de dos personas con la intención de formar una familia, constituye el comienzo formal de una nueva unidad familiar. Pero entre la iniciación formal de una familia y la creación de una unidad viable hay un gran trecho. Una de las tareas que enfrenta la nueva pareja es la negociación de su relación con la familia del cónyuge. Además, cada familia de origen debe adaptarse a la separación o separación parcial de uno de sus miembros , la inclusión de un nuevo miembro....”. “Si las estructuras de las familias de origen, instauradas desde hace mucho tiempo no se modifican, es posible que llegue a amenazar el proceso de constitución de una nueva unidad (familiar)” .(entre-paréntesis nuestro)(1)

1- Salvador Minuchin. Familias y terapia familiar. Editorial Gedisa. 2009.