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martes, 25 de febrero de 2014

Mundo de la pareja

Odio tus tomates baratos, de verdulería de extrarradio…
Mi mundo
Odio tus tomates de barrio pijo, de economía holgada…
y el tuyo
Me enfada que dejes las cacerolas recién lavadas sobre la encimera…
a veces
Y yo que los dejes sobre las hornallas de la cocina…
se destruyen
No me gusta tu ausencia cuando estoy presente, tus viajes a no sé qué mundo inescrutable…
para dejar patente
Ni a mi tu mirada constante ¿no hay nada más en el mundo?
que somos dos sujetos
Odio tu falta de reconocimiento…
buscando la distancia justa
¿Gracias? ¿Me gustó lo que hiciste?
para no destruirse.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Dependencia emocional II

Muchos pacientes plantean en su terapia la necesidad de desprenderse de una dependencia emocional en el vínculo con la pareja, la ex-pareja, los padres, etc. En este sentido la dependencia emocional (un término lleno de connotaciones) aparece de por sí como negativa.
En realidad dependencia tenemos todos. Todos somos dependientes en mayor o menor medida. No se trata, por lo tanto, de tener una dependencia emocional sino que esta sea saludable y que nos permita vivir una vida emocional rica, flexible, satisfactoria.
La dependencia emocional que nos afecta es aquella que sentimos cuando lo que le pasa al otro nos termina por hundir. Cuando pareciera que el otro ocupa toda nuestra mente. Si el otro cae yo caigo. Si el otro sufre yo sufro; pero no el sufrir de aquel que se pone en el lugar del otro, esperable, saludable. No. Es el sufrir que no nos deja pensar, experimentar otras emociones, tomar distancia.

miércoles, 16 de enero de 2013

Dependencia emocional


¿Qué hace que las personas sigamos ligados, unidos, a una pareja aún cuando hemos visto, comprobado y vuelto a comprobar, que esta no nos valora, no nos aprecia como queremos , que no tiene en cuenta nuestras necesidades y deseos más básicos?
¿Qué nos pasa que no podemos separarnos?
Pensamos que si hay malestar, dolor, frustración, la separación debiera ser el camino a tomar.
Algunas personas podrían decirnos que es amor. ¿Pero se puede englobar bajo este sentimiento la idea de no ser tenido en cuenta, la falta de deseos de construir proyectos comunes o hasta la tolerancia a la infidelidad?
La sexualidad se erige, en algunos casos, como el momento en donde las parejas encuentran aquello que el día a día no da: intimidad, intensidad, deseo, encuentro con el otro, placer.
Pero no es suficiente.
¿Qué es entonces?
¿El miedo a estar solos?
¿El miedo y la desolación de tener que construir un mundo nuevo desde cero, re-modelando, reconstruyendo nuestra vida y proyectos futuros?
¿Los hijos? Pensar que, a causa de la separación, privaríamos a nuestros hijos del vínculo con el otro.
¿El tener la expectativa de que el otro pueda, algún día, cambiar?
¿La rutina?
¿La culpa? Esto es , machacándome que soy yo la/el culpable de que el otro sea así y que si llego a cambiar el otro también lo hará.
¿La sobre-adaptación? Acomodándome a las demandas y necesidades del otro dejando mis necesidades de lado. “Si él/ella me dice que dentro de 2 años podremos pensar en tener hijos...es mejor así...quizás me estoy apresurando”.
¿Porque el otro, aún con sus demandas desmedidas o insatisfactorias nos hace sentirnos útiles, valorados, importantes?
¿Porque nos brinda una seguridad básica, antídoto a nuestros sentimientos de soledad?

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La pareja en conflicto (la familia extensa)


Si hay un punto que suele ser tema de dificultad en una pareja, y sus conflictos, ese es la familia. La padres de él/ella, cuñados, etc. son una, nada despreciable, fuente de conflicto hasta el punto que a veces nos planteamos si es realmente un beneficio el tenerles cerca o si, por el contrario, la distancia no sería una mejor solución.

Suegras/os que sentimos que invaden aspectos de la vida privada, de la educación de los hijos, de la manera de vivir, etc; invasiones que, en ocasiones, lleva a la pareja a un posicionamiento que deja el terreno dividido entre “con nosotros o contra nosotros” con consecuencias nefastas para la pareja.

Por lo común es el nacimiento de un hijo el que precipita todo ( pareciera que los padres/suegros entienden el ámbito privado, íntimo de la pareja , pero en cuanto nace “su nieto” esta frontera se perdiese).
La educación, la transmisión  de normas y valores, los medicamentos y curas que el niño debe tomar cuando se enferma suelen ser los disparadores de un conflicto que, si es llevado mal, puede llevar a grandes heridas en cada miembro de la pareja e incluso al divorcio.

¿Qué se hace con una familia y qué con la otra?
¿Cuánto tiempo se compartirá con cada una de ellas?
¿Cómo se gestionan los mensajes de una familia a otra (“mi madre piensa que no deberíamos llevar a los niños a....” “mi padre cree que deberías....o deberíamos....”)?
El tema de la legitimidad de estos discursos. Si nuestro marido acepta lo que sus padres le dicen o cuestionan...si nuestra esposa lo mismo.

En mi opinión lo importante es cómo esta nueva pareja va desarrollando una nueva estructura familiar, unos nuevos códigos propios que, sin dejar de pertenecer a la familia extensa pueda tener el suficiente desarrollo para enfrentar sus proyectos particulares y resolver los problemas y conflictos por sí misma.

“La unión de dos personas con la intención de formar una familia, constituye el comienzo formal de una nueva unidad familiar. Pero entre la iniciación formal de una familia y la creación de una unidad viable hay un gran trecho. Una de las tareas que enfrenta la nueva pareja es la negociación de su relación con la familia del cónyuge. Además, cada familia de origen debe adaptarse a la separación o separación parcial de uno de sus miembros , la inclusión de un nuevo miembro....”. “Si las estructuras de las familias de origen, instauradas desde hace mucho tiempo no se modifican, es posible que llegue a amenazar el proceso de constitución de una nueva unidad (familiar)” .(entre-paréntesis nuestro)(1)

1- Salvador Minuchin. Familias y terapia familiar. Editorial Gedisa. 2009.