Psicología y Mediación

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miércoles, 28 de noviembre de 2012

La pareja en conflicto (la familia extensa)


Si hay un punto que suele ser tema de dificultad en una pareja, y sus conflictos, ese es la familia. La padres de él/ella, cuñados, etc. son una, nada despreciable, fuente de conflicto hasta el punto que a veces nos planteamos si es realmente un beneficio el tenerles cerca o si, por el contrario, la distancia no sería una mejor solución.

Suegras/os que sentimos que invaden aspectos de la vida privada, de la educación de los hijos, de la manera de vivir, etc; invasiones que, en ocasiones, lleva a la pareja a un posicionamiento que deja el terreno dividido entre “con nosotros o contra nosotros” con consecuencias nefastas para la pareja.

Por lo común es el nacimiento de un hijo el que precipita todo ( pareciera que los padres/suegros entienden el ámbito privado, íntimo de la pareja , pero en cuanto nace “su nieto” esta frontera se perdiese).
La educación, la transmisión  de normas y valores, los medicamentos y curas que el niño debe tomar cuando se enferma suelen ser los disparadores de un conflicto que, si es llevado mal, puede llevar a grandes heridas en cada miembro de la pareja e incluso al divorcio.

¿Qué se hace con una familia y qué con la otra?
¿Cuánto tiempo se compartirá con cada una de ellas?
¿Cómo se gestionan los mensajes de una familia a otra (“mi madre piensa que no deberíamos llevar a los niños a....” “mi padre cree que deberías....o deberíamos....”)?
El tema de la legitimidad de estos discursos. Si nuestro marido acepta lo que sus padres le dicen o cuestionan...si nuestra esposa lo mismo.

En mi opinión lo importante es cómo esta nueva pareja va desarrollando una nueva estructura familiar, unos nuevos códigos propios que, sin dejar de pertenecer a la familia extensa pueda tener el suficiente desarrollo para enfrentar sus proyectos particulares y resolver los problemas y conflictos por sí misma.

“La unión de dos personas con la intención de formar una familia, constituye el comienzo formal de una nueva unidad familiar. Pero entre la iniciación formal de una familia y la creación de una unidad viable hay un gran trecho. Una de las tareas que enfrenta la nueva pareja es la negociación de su relación con la familia del cónyuge. Además, cada familia de origen debe adaptarse a la separación o separación parcial de uno de sus miembros , la inclusión de un nuevo miembro....”. “Si las estructuras de las familias de origen, instauradas desde hace mucho tiempo no se modifican, es posible que llegue a amenazar el proceso de constitución de una nueva unidad (familiar)” .(entre-paréntesis nuestro)(1)

1- Salvador Minuchin. Familias y terapia familiar. Editorial Gedisa. 2009.

sábado, 27 de octubre de 2012

Nosotros, los vende-patrias


Nosotros, los vende-patria
Una paciente me relataba en sesión cómo le afectaba que en su mes de vacaciones en Argentina pudiera ser tratada de “vende-patria”, ser acusada de haber abandonado el barco (que por entonces se hundía) como las ratas.
Veo con estupor una nota en el diario El País del 15 de junio de 2012 que cuenta las vivencias de algunos argentinos que, tras la crisis en España, se están volviendo. Se lee en el título: Allí nos llaman vende-patrias porque no nos quedamos a pelear la crisis”.
Mirado a la distancia (física y temporal) suena un tanto curioso y hasta podríamos decir divertido.
Vende-patria.
Alguien que vende una patria, al final una abstracción.¿Y quién se la compraría?,¿a cuánto?, y lo que me llama más la atención: ¿Para qué compraría una patria?
¿Habrá un oscuro mercado de patrias donde los despatriados y nómadas involuntarios pugnan por conseguir tan preciado tesoro?
¿A cuánto cotiza la patria argentina?

Nos vinimos buscando un futuro, ya ni mejor, sólo un futuro.
No recuerdo que nadie valorase allá si éramos más o menos patriotas.
Nadie me hizo nunca un ofrecimiento por mi sentimiento patrio. Nunca nadie lo pesó ni lo tasó.
Creo que nadie nos lo hubiera comprado.
Aquí en España nadie compra patrias tampoco. Es más, aquí es como un objeto rancio,anticuado, prescindible.
También podríamos jugar con las ideas.
Si los que nos vinimos somos unos vende-patrias podemos pensar que los que se quedaron son masoquistas incurables.
La maquinaria ideológica del poder.
Lo desmiento.
Mi patria es mi lengua, mis amigos, mis recuerdos. Y estos siempre quedan fuera del mercado.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Divorcio

"Ya me divorcié. El otro día nos fuimos con mi ex -pareja, y nuestros abogados, respondimos unas preguntas y ya estamos divorciados. A pesar que llevamos años separados y yo sentir que todo estaba resuelto...me sentí extraña. Cuando llegué a casa, no sé, me sentí rara. No lloré, pero comprendí....si se trata de quererse o no...y me di cuenta que él ya no me quería".

jueves, 9 de agosto de 2012

Duelos en la distancia*


Emigrar es difícil, es un complicado proceso de adaptación, de acomodación y asimilación. Durante el mismo nos vemos abocados a renuncias múltiples (también a nuevas adquisiciones): nuestra antigua cultura, nuestras familias, amigos, objetos, etc.

Pero si esto ya implica un reto para nuestra mente mucho más lo es el afrontamiento de la pérdida de seres queridos que quedaron en nuestros países de origen.

En general, si no surge ningún imprevisto, las noticias del paso del tiempo, con sus nuevas adquisiciones y enfermedades, llega en torno a nuestros padres. Una intervención quirúrgica, una enfermedad agravada, suelen ser las primeras noticias de que el tiempo, allá, tampoco se ha detenido.

El duelo es otro de los grandes retos que tenemos que afrontar los humanos. Constantes duelos. El emigrar, como señalábamos, implica pérdidas, implica un trabajo de duelo.
La muerte de los seres queridos. Dentro del proceso de emigración, es un proceso de duelo dentro de otro proceso de duelo. Y no es fácil.

La situación variará mucho, sin duda, si hemos dejado a nuestros hermanos o familiares cuidando de ellos, o si, por el contrario, están solos; si las relaciones fraternas son buenas o se han enfriado con el tiempo; si la relación con nuestros mismos padres era buena o no.

Dependerá de cómo sea nuestra manera particular de abordar estas pérdidas, si hemos podido ir a verlos o hemos preferido quedarnos.

Un persona me decía, tras perder hace años a su padre, que la manera que había encontrado para despedirse era escribiéndole una carta a su difunto padre; cómo se sentía, las cosas que extrañaba de él y las que no le gustaba, lo que le hubiera gustado hacer si estuviera vivo era lo que la carta contenía.

Como dice Robert Neimeyer en "Aprender de la pérdida" estas “cartas sin enviar”, como les llama, no tiene por fin “cerrar las heridas” sino, por el contrario, abrir un diálogo en torno a la pérdida y su elaboración.

Otra persona, en cambio, me contaba (con algo de tristeza) que prefería ignorar las llamadas de sus hermanos ante la convalecencia de su madre. Pelear la supervivencia en el exilio ya era mucha carga como para elaborar, por el momento, una pérdida difícil.

-Aprender de la pérdida. Robert Neimeyer.2007. Editorial Paidos.

*Artículo publicado en la revista Argentinos.es http://www.argentinos.es/


lunes, 9 de julio de 2012

Separarse


"Tuve que matar a mi ex-pareja".
Esto me decía una amiga cuando me contaba sobre su ruptura de pareja y cómo se había sentido tras esta. Y su frase me impactó. Claro esta que “la mató” simbólicamente; me gustaba el termino “matar” que utilizó porque daba cuenta de la enorme energía que le exigía tener que intentar dejar de pensar en su ex, en qué había pasado entre ellos, que cosas sentía que había hecho mal para que el otro la dejase, que atributos imaginaba que poseía la nueva novia de su ex-pareja que ella no tenía, si volvería a sentirse amada y amando a otra persona,etc.
Con todo esto no es raro que tras una ruptura de pareja encontremos, en algunas personas, la necesidad de encontrar rápidamente a alguien con quien establecer una relación sexual. Verse atrapada/o en la intensidad del deseo, de la mirada del otro, del placer del contacto, el sentirse vitalizado, vivo, por la intensidad de la relación sexual (o , también hay que decirlo, por representarse una venganza hacia la otra persona que nos ha abandonado) es un fuerte antídoto, leve, que nos salva del dolor ante la pérdida.
El largo proceso requiere que nuestra mente, nuestra pasión, nuestros afectos puedan dirigirse hacia alguien que nos valore y nos aprecie como somos, a veces tan costoso como tener que “matar” a alguien dentro nuestro.

jueves, 31 de mayo de 2012

Rupturas de pareja


¿Qué hacer cuándo nos deja una pareja?
¿Qué hacer cuándo sabemos que nos ha dejado por otra persona o , que tras la ruptura, aparece otra persona?
Pienso que en primer lugar tenemos que ubicarnos, ante esta situación, ante el fenómeno del duelo y sus características más comunes: sentimientos de vacío, apatía, desgana, llanto incontrolado, falta de ganas de vivir, etc.
Y en segundo lugar, y lo que me parece muy importante, tenemos que llegar a comprendernos ante la pérdida y las funciones que esta pareja cumplía para nosotros. ¿Funciones? Me explico:
 ¿Era mi pareja una persona a la que yo cuidaba y de la cuál tenía que estar pendiente (de sus relaciones, de su trabajo, de la pareja en sí)? O sea, estar con esta persona me brindaba sentimientos de ser útil, de ser necesitado por el otro y la importancia de que la pareja dependiera de nosotros. Ahora que nos ha dejado ¿Cómo nos sentimos?
¿Era mi pareja una persona que me trasmitió que yo era lo más importante, que nunca me dejaría, que era la más bella/o (contrarrestando así sentimientos propios donde me sentía poco deseado, poco aceptado, poco querido)?
Así, probablemente, me llene de sentimientos de vacío, me embargue al sensación de que no podré conseguir otra persona que me de afect, como si el otro se hubiera llevado lo mejor de mi.
¿O fui , con mi pareja, una persona que dejó sus relaciones de amistad para acoger las de él/ella, dejé las relaciones familiares propias para adaptarme a su familia y sentirme parte de ella?
Seguramente sienta ahora, en que nos han dejado, que nuestro entorno ha quedado despoblado, pobre y  que tengo la necesidad de reiniciar, regenerar mis relaciones y mis vínculos e intentar, poco a poco, repoblar mi mundo (con mis emociones, con mis sentimientos, con mi familia, con mis amigos).